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ahora que se debate en España la ley electoral y su reforma, cobra especial interés la propuesta de un nuevo modelo de República, la democracia justificativa, que se hace argumentadamente en este libro, que contiene una crítica demoledora del ordenamiento constitucional de la actual monarquía, señalando sus insuficiencias democráticas y lo tambaleante de sus títulos de legitimidad.
12/10/2010 13:07:29
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El libro que nos ofrece Lorenzo Peña contiene la propuesta de un republicanismo de verdad.
Es republicanismo auténtico por dos motivos.
En primer lugar, es una propuesta de régimen político republicano, siendo su libro lo único que hemos leído recientemente donde se encuentran razones para optar por la República aparte de la huera generalidad de que la realeza implica una atribución hiriente para un sentimiento de igual dignidad humana.
Lorenzo Peña va mucho más allá, desplegando un copioso cúmulo de argumentos sobre lo que significa la existencia de una monarquía hereditaria y también sobre la correlación entre las orientaciones políticas de un país y la pervivencia de una monarquía.
Por otro lado, razona ampliamente en el caso español, demostrando que, en el sistema de 1978, la Corona posee extensas prerrogativas y potestades que, si en circunstancias de tranquilidad pueden ejercerse discretamente y en la sombra, en llegándose a casos difíciles y a situaciones de crisis decidirán el rumbo de las cosas, siendo posible que el Trono opte por reemplazar el actual sistema por otro, igual que en 1977-78 esa misma monarquía optó por hacer un cambio de instituciones políticas para salvar la continuidad dinástica.
En segundo lugar, el republicanismo de Lorenzo Peña es auténtico porque no es genérico o abstracto, no es una teoría en el aire, al margen de los hechos histórico-sociales, sino una teoría encarnada en un aquí y ahora y proyectada a una realidad concreta, que es la del autor, un intelectual republicano español que piensa desde la problemática específicamente hispana, desde la historia de España y desde la triple experiencia constitucional de la II República (a la cual toma como modelo), del régimen totalitario que la destruyó y de la monarquía de componenda que en 1978 aseguró la pervivencia de buena parte del legado de ese régimen.
Todo ello escrito admirablemente, con un castellano que hoy, por desgracia, abunda poco.
12/06/2009 0:00:00
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